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Aurora Vargas

Desde temprana hora, los seguidores de Chetes comenzaron a llegar al Pabellón Oeste con una misión: volver en el tiempo al año 2006 y reencontrarse con uno de los discos que marcó una etapa muy bonita. Playeras de Blanco Fácil, vinilos bajo el brazo para alzar las manos con el disco y canciones que muchos aprendieron hace dos décadas fueron parte del paisaje previo a una noche en la que la nostalgia se convirtió en protagonista.

El ambiente tenía algo de reunión entre amigos, familias y en solitario. Algunos llegaron con el disco que los acompañó durante una etapa importante de sus vidas; otros, con el vinilo bajo el brazo, como si llevaran consigo una parte de aquellos años. El tiempo había pasado, pero Blanco Fácil seguía encontrando la manera de reunir a sus seguidores frente a un escenario.

A las 9 de la noche, Chetes apareció con guitarra en mano para comenzar un recorrido que de inmediato llevó al público al pasado. “Poco a Poco” y “Otra Vez” fueron las primeras canciones de una noche que tendría como hilo conductor el álbum con el que el músico inició su carrera como solista después de la separación de Zurdok. Y los coros y los aplausos marcaron el inicio de esta velada

Tras las primeras canciones, Chetes tomó el micrófono y compartió con el público una frase que resumía el motivo de la celebración: “No puedo creer que hayan pasado 20 años de Blanco Fácil, ¿pueden creerlo?”.

Y entonces comenzó el viaje a 2006.

Veinte años después, Blanco Fácil sigue sonando

El recorrido por Blanco Fácil continuó con “Se Fue el Dolor/Llegó la Luz”, “Completamente”, “Sobreviví”, “Qué Vas a Hacer”, “Camino a Casa”, “Regresa”, “Que Me Maten” y “El Sonido de Tu Voz”.

Cada canción provocó una respuesta distinta, pero todas encontraron un público que parecía conocerlas de memoria.

Los visuales ayudaron a completar el viaje. Recortes y referencias a las notas periodísticas de aquella época aparecieron en las pantallas, como si el concierto abriera un álbum de recuerdos del lanzamiento del primer trabajo solista de Chetes.

En aquel momento, el músico había decidido continuar su camino después de Zurdok y enfrentarse a una nueva etapa. El propio título Blanco Fácil hacía referencia a esa sensación de convertirse en un blanco para la crítica tras dejar una banda que ya tenía una historia consolidada.

Veinte años después, el disco regresó al escenario convertido en una pieza fundamental de su trayectoria.

Chetes compartió la celebración con su familia y amigos

Aunque la noche estaba dedicada principalmente a Blanco Fácil, Chetes amplió el recorrido por su historia musical.

“Una Pieza” y “Querer” dieron paso a una segunda parte del concierto en la que aparecieron canciones de distintas etapas de su carrera, entre ellas “16 de Febrero”.

Uno de los momentos especiales llegó con su hija Lisa Garza, quien subió al escenario para acompañarlo en “Que Me Maten”, una de las canciones que formaron parte del recorrido por Blanco Fácil.

Más adelante apareció Javier Blake para interpretar “Abre Los Ojos”. La colaboración fue recibida con entusiasmo por el público y Blake aprovechó para reconocer la trayectoria de Chetes y aquella decisión de comenzar una carrera como solista.

La noche también tuvo un momento íntimo cuando Carmela, esposa de Chetes, subió al escenario para cantar junto a él “Si Tú No Vuelves”, de Miguel Bosé. El momento terminó con un beso entre ambos y los aplausos del público.

De Blanco Fácil a Zurdok

Con el recorrido por el disco terminado, Chetes continuó con canciones que forman parte de las diferentes etapas de su carrera.

“Estático”, “Azul Oscuro” y “Arena” llevaron nuevamente al público hacia el universo de Zurdok. Antes de interpretar “Azul Oscuro”, Chetes preguntó: “¿Quieren otra de Zurdok?”, y la respuesta de los asistentes fue inmediata.

La celebración también incluyó “Grados Bajo Cero”, “Vidas Felices” y, ya en el encore, “Cuántos Pasos” y “Volverás”.

Para cerrar la noche, Chetes eligió “Efecto Dominó”, dejando al público después de un recorrido de 23 canciones que atravesó dos décadas de música.

El setlist permitió pasar de las canciones de Blanco Fácil a temas posteriores y recuperar también parte de la historia de Zurdok, sin perder de vista el motivo central de la celebración: aquel disco de 2006 que abrió una nueva etapa para Chetes.

El Pabellón Oeste terminó convertido en una especie de cápsula del tiempo. Afuera quedaba 2026; dentro, por unas horas, las canciones devolvieron a cientos de personas a una época en la que Blanco Fácil comenzaba a formar parte de sus vidas.

Veinte años después, aquellas canciones volvieron

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