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Susana Sánchez Segura
Una infección gastrointestinal puede comenzar con síntomas aparentemente comunes, como diarrea, fiebre, dolor abdominal, náuseas o vómito. Sin embargo, detrás de estas manifestaciones puede haber diferentes microorganismos, desde virus y parásitos hasta bacterias como Salmonella, lo que puede dificultar la identificación del agente causante durante la primera atención médica.
En México, la Secretaría de Salud registró 7,187 casos de fiebre tifoidea en 2025, enfermedad provocada por Salmonella Typhi. La bacteria también puede ocasionar otras infecciones gastrointestinales y transmitirse mediante el consumo de agua o alimentos contaminados.
Un mismo cuadro, diferentes causas
El reto para los profesionales de la salud es que los síntomas gastrointestinales no siempre permiten determinar por sí mismos qué microorganismo está detrás de la infección.
“Diarrea, fiebre, dolor abdominal, náuseas y vómitos son signos comunes a diferentes tipos de infección, lo que hace que determinar la causa sea un verdadero desafío, especialmente durante la primera atención médica”, comenta Alessandra Zacarias, biomédica y responsable del área de QIAstat en QIAGEN.
Ante este escenario, las herramientas de diagnóstico molecular pueden contribuir a reducir el tiempo necesario para identificar el agente infeccioso. Una de ellas es QIAstat-Dx Gastrointestinal 2, de QIAGEN, un panel que permite investigar simultáneamente distintos patógenos asociados con infecciones gastrointestinales a partir de una muestra de heces.
La prueba analiza 23 patógenos gastrointestinales en una sola corrida, entre ellos Salmonella spp., diferentes categorías de Escherichia coli, norovirus, rotavirus y parásitos intestinales. De acuerdo con QIAGEN, el resultado puede obtenerse en aproximadamente una hora y el proceso requiere una intervención limitada del personal de laboratorio.
Del síntoma a una respuesta más precisa
Contar con información sobre el agente causante en menor tiempo puede ser relevante para la atención de pacientes con infecciones gastrointestinales, particularmente cuando los síntomas pueden corresponder a diferentes microorganismos.
“Contar con una tecnología capaz de investigar diferentes agentes y entregar resultados en poco tiempo puede cambiar la forma en que se aborda el caso. Esta información permite respaldar decisiones clínicas más específicas, puede contribuir a evitar el uso innecesario de antibióticos y ofrecer respuestas más rápidas tanto al equipo médico como al paciente”, destaca Zacarias.
Una de las características de este enfoque es la posibilidad de evaluar diferentes agentes infecciosos desde una misma prueba, en lugar de comenzar con estudios separados para cada sospecha. A partir de una muestra de heces recolectada y conservada de manera adecuada, el sistema automatizado analiza simultáneamente los distintos objetivos y presenta los resultados.
Además de agilizar el proceso diagnóstico, esta integración puede ayudar a optimizar los flujos de trabajo en laboratorios y hospitales y aportar información que permita orientar de manera más adecuada el tratamiento, incluido el uso responsable de antibióticos cuando se trata de infecciones bacterianas.
El diagnóstico no sustituye a la prevención
La disponibilidad de nuevas herramientas diagnósticas no elimina la importancia de las medidas básicas para prevenir las infecciones gastrointestinales. En el caso de Salmonella, la contaminación puede ocurrir en distintas etapas de la cadena alimentaria, por lo que la higiene y la correcta manipulación de los alimentos siguen siendo fundamentales.
Lavarse las manos con frecuencia, mantener limpias las superficies y utensilios de cocina, conservar los alimentos a temperaturas adecuadas, evitar la contaminación cruzada y cocinar completamente carnes y huevos son algunas de las prácticas que pueden reducir el riesgo de infección.
“La combinación de medidas de prevención constantes y nuevas tecnologías de diagnóstico puede contribuir al control de las infecciones gastrointestinales. Al reducir el tiempo entre la sospecha clínica y la identificación del patógeno, estas herramientas pueden agilizar la toma de decisiones y ofrecer respuestas más rápidas a los equipos médicos y a los pacientes”, concluye Alessandra Zacarias.
En un cuadro gastrointestinal, conocer la causa puede ser tan importante como atender los síntomas. La evolución de las herramientas diagnósticas apunta precisamente a acortar ese camino: pasar de una sospecha basada únicamente en las manifestaciones clínicas a información que permita al personal médico tomar decisiones con mayor oportunidad y precisión.

